lunes, 9 de marzo de 2026

POR QUÉ ES NECESARIO ENTRENAR EN EL GIMNASIO Y CÓMO HACERLO. PRIMERA PARTE

Antes de enfermar de Chiquincuña estuve trabajando algunos meses sin entrenar y sin alimentarme en forma conveniente. Había interrumpido mi vida sana; no del todo, pero eso bastó para que mi organismo no se pudiera defender adecuadamente. Lo único que pude conservar fue mi capacidad intelectual, aunque muy disminuida.

Hoy entreno seis veces a la semana y me alimento en base a una dieta bien balanceada, en la medida que me es posible. Nado tres veces a la semana y hago ejercicios de fuerza otras tres veces. Mi meta en natación son 3 000 metros que hacía cuando era joven. En cuanto a ejercicios de fuerza, lo necesario para frenar la pérdida de masa muscular a causa de la edad. Estoy por cumplir 78 años. Espero lograr mis metas, lo que dependerá de mi esfuerzo y disciplina.

Veo a diario gente que tiene mi edad y apenas puede moverse. Personas de 65 años, e incluso más jóvenes, tienen dificultades para caminar o mantener el equilibrio. Los motivos de su estado físico (y mental) son muchos, pero principalmente se debe a su estilo de vida, que se puede resumir en los puntos que enumeraré aquí abajo:

1.- Mala alimentación

2.- Falta de ejercicio físico

3.- Fumar o usar otras drogas

4.- Exceso de trabajo

5.- Beber alcohol

6.- Excesivo uso de medicamentos o uso innecesario de los mismos

7.- Falta de descanso adecuado, incluido dormir

8.- No saber respirar en forma adecuada

9.- La soledad, falta de interacción con otros seres humanos

10.- Falta de actvidad intelectual (dejar de estudiar, investigar o escribir, etcétera)

Estos son los puntos que considero más importantes, pero hay aun muchos otros factores. Todos esos puntos los he analizado en distintos artículos que he sacado, temporalmente, de la publicación. Por ahora han vuelto a ser borradores. Hay que actualizarlos para que sean más útiles.

En el gimnasio siempre veo a gente joven o mayor que no entrena en forma segura ni efectiva. Hay, por ejemplo, personas muy obesas caminando lentamente en las cintas de correr, sin inclinación. Es una pérdida de tiempo y dinero. Eso se puede hacer en la calle o recorriendo galerías comerciales, parques, etcétera. Las cintas se deben usar para lograr un buen precalentamiento antes de hacer otros ejercicios o para mejorar la condición (salud cardiovascular). Caminar lentamente en una cinta no ayuda a obtener meta alguna.

También veo a gente extremadamente delgada que pone las cintas a alta velocidad y corren durante mucho tiempo hasta sudar copiosamente. Todo tiene su límite y nuestro organismo también. Esos ejercicios se deben hacer bajo supervisión de un entrenador personal o con los consejos de alguien que tenga mucha experiencia y sepa explicar la forma de hacerlos. De lo contrario, lo que debería ser beneficioso para la salud se transforma en un deterioro de la misma, a corto o largo plazo.

Como escribí hace muchos años, hay que saber entrenar. Toda la gente debería hacerlo. No tanto por verse bien sino por los beneficios que nos da esa actividad. Por supuesto que hay casos muy excepcionales que impiden esta actividad. Eso debe decidirlo un médico (o dos, para tener más opiniones). Conviene recordar que la OMS (VER) y otras organizaciones de salud los recomiendan encarecidamente.

Desde mi próximo artículo empezaré una serie de consejos sobre cómo hay que entrenar. La idea es mostrar vídeos con ejemplos, no los que ya existen en Internet, sino propios. Por ahora puedo nombrar dos tipos de entrenamiento y para qué sirven. Lo importante es saber que para cualquier tipo de entrenamiento se debe hacer un precalentamiento. También es muy importante empezar en un nivel suave, si no se está acostumbrado a entrenar. Hay que evitar lesiones y dolores musculares intensos a causa de ejercicios prolongados o muy pesados, a los que el cuerpo no está acostumbrado.

Preparación antes de entrenar.

Es recomendable proveerse de agua para no deshidratarse. Se debe beber en pequeñas cantidades, de vez en cuando, mientras se entrena. También conviene beber una solución de aminoácidos de cadena ramificada. Los aminoácidos son moléculas orgánicas que forman las proteínas y son necesarias para contrarrestar los radicales libres. Aclararé esto, que es muy importante, cuando llegue el momento. No es recomendable ingerir bebidas energizantes que venden muchas empresas para ganar dinero.

Precalentamiento.

El precalentamiento es muy importante y debe hacerse antes de cualquier tipo de ejercicio. Un buen precalentamiento puede empezar con caminar a paso largo, firme y rápido, manteniendo una postura corporal erguida. Luego se continúa con un trote suave, que se puede intensificar gradualmente hasta correr suficientemente rápido, en un nivel que sea soportable. Las primeras veces conviene tomar pausas cortas. Puede bastar con 10 minutos en total. El precalentamiento se puede hacer en una caminadora o en la calle. También se puede hacer en bicicleta estática, en una máquina de remos o algo similar. Luego se puede hacer ejercicios suaves para calentar todos los músculos. Esos ejercicios se pueden hacer en 10 o 20 minutos. No tiene sentido alguno hacer ejercicios de estiramiento antes de hacer ejercicios, una práctica de la que se ha abusado mucho durante decenios, promovido por los medios de comunicación, entrenadores y deportistas con falta de conocimientos. Además, esos ejercicios ni siquiera se hacen en forma correcta. 

 1.- Ejercicios cardiovasculares

Estos ejercicios son necesarios para mejorar nuestra condición física y mental. Nos permiten evitar enfermedades del corazón, arterias, pulmones, entre otras. También podemos trabajar o realizar otras actividades sin cansarnos, tener un buen equilibrio al caminar o correr, etcétera.

También conviene hacer estos ejercicios de forma gradual, incluso si se está acostumbrado a entrenar regularmente. Se debe lograr un entrenamiento intensivo cuando ya el cuerpo está acostumbrado. Hay muchas formas en que se pueden variar estos ejercicios, que tienen la ventaja de llegar a ser muy divertidos. Ejemplos de ejercicios cardiovasculares son caminar rápido largos trechos y hasta dos horas o más, si hay inclinación del terreno, tanto mejor. Personalmente yo he llegado a cuatro horas, intercambiando caminata, trote y carrera, incluyendo largas escaleras.

En lugar de trotar (combinando con caminar y correr) también se puede practicar algún deporte como natación, tenis, bádminton, remo u otros.

2.- Ejercicios de fuerza (También llamados ejercicios de musculación).

Estos ejercicios son importantes para mantener o recuperar la fuerza y resistencia de nuestros músculos esqueléticos, articulaciones y masa ósea, además de mejorar el metabolismo (VER) y reducir el estrés, entre otras ventajas. Tanto los ejercicios cardiovasculares como los de fuerza son beneficiosos para la salud. Combinarlos es una muy buena idea, pero es conveniente no hacerlos en una misma ocasión. Es mejor separarlos para no cansar en extremo los músculos. Se pueden hacer, por ejemplo, de dos a cuatro veces a la semana; es decir una o dos veces a la semana cada uno de ellos. Con el tiempo se puede aumentar a seis veces a la semana y dejar un día para descansar.

Después de los ejercicios, enfriamiento.

Conviene terminar todos los ejercicios disminuyendo la velocidad y la fuerza en forma gradual. Se puede hacer lo que se hace antes de los ejercicios, tanto en tiempo como en intensidad (ver arriba, precalentamiento). Para terminar, también se pueden hacer ejercicios de relajación, aunque no es tan importante, de acuerdo a estudios científicos de hace pocos años. Antes de los ejercicios no tiene ningún sentido. Después de los ejercicios pueden servir para disminuir la tensión muscular. Una vez efectuados, se siente un gran bienestar. No obstante, no ayudan a disminuir riesgos de lesiones, como aún creen muchos deportistas. En otros artículos me referiré a esto en forma más amplia. Hay muchas novedades con respecto a esto.

Alimentos recomendables para cada ejercicio:

Siempre debemos tener una dieta balanceada, en la que se incluye alimentos de los cuatro, ocho o doce  grupos conocidos, dependiendo de qué estudios científicos o planes de enseñanza se han hecho. Aquí vamos a resumirlos a cinco:

a) frutas y verduras

b) lácteos

c) cereales y legumbres

c) carne y pescado

d) aceites y grasas

Esos cinco grupos nos proveen de lo siguientes nutrientes esenciales necesarios para el funcionamiento normal del organismo: 

a) Proteínas

b) hidratos de carbono (o carbohidratos)

c) vitaminas

d) sales minerales

Si vamos a hacer ejercicios cardiovasculares conviene reforzar nuestra dieta con hidratos de carbono. Si planeamos hacer ejercicios de fuerza debemos reforzarla con proteínas. En todos esos casos conviene ingerir los alimentos mucho antes de los ejercicios (mínimo una hora antes). También es conveniente comer después de los ejercicios, nunca al mismo tiempo del entrenamiento. Recuerde que siempre es necesario beber agua, sin esperar a tener sed. Es conveniente beber pequeñas cantidades en varias ocasiones, en lugar de mucha cantidad una sola vez. Recuerde que no conviene beber bebidas llamadas energéticas o energizantes.

Todo lo anterior será explicado más detalladamente en otros artículos.

Entrada en proceso de elaboración. Falta poner un par de vídeos para dar voz al texto del artículo.

lunes, 16 de febrero de 2026

LA CHICUNGUNYA CASI ME ANIQUILA: MÁS DE 90 NOCHES SIN DORMIR

Esta entrada tiene seis vídeos cortos. También hay varios enlaces importantes. Ningún artículo publicado en mis blogs están hechos con ayuda de la IA. Tampoco hay plagios. Los textos son originales.

Fuente de esta imagen.  Este medio es contrario a la revolución cubana, pero en este caso es objetivo.


Tengo que rectificar el título de esta entrada, porque se trata de una verdad a medias. Nadie podría resistir sin dormir durante tanto tiempo. Pero explico esto más abajo, en el párrafo 12 (§ 12).

Hacía mucho tiempo que no escribía algo en esta sección. Me he dedicado a escribir miles de artículos en distintos blogs que ya no existen o a los que no puedo acceder, además de escribir en otras secciones de este mismo blog. En una sección he escrito más de 900 artículos sobre distintos temas (incluidos temas sobre salud) que han sido leídos más de 224 000 veces, hasta esta fecha. 

La idea de esta sección era escribir sobre salud, cómo cuidarse y cómo prevenir enfermedades, sin necesidad de curarlas. Pero cotidianamente siempre aparecen noticias de sucesos que es necesario comentar. Por eso la parte de salud la había dejado a un lado. 
Ahora intento corregir ese error. Aún así, logré publicar algunas entradas, más que nada para dar consejos sobre cómo alimentarse bien y por qué se debe hacer ejercicios físicos. En futuras entradas escribiré sobre todo eso.

Para informar hay que prepararse. Hay que leer mucho y practicar lo que se aprende. Por eso, entre  2023 y 2024, asistí a cursos de nutrición y de entrenador personal. Una vez terminados satisfactoriamente recibí un par de títulos, pero no los suficientes como para lograr un diploma  de mayor peso. Me da vergüenza mostrar los pocos que tengo hasta ahora. A veces tenemos que dar prioridad a otras cosas y sacrificamos las que más nos gustan. Mi prioridad era trabajar o era lo que yo creía debió ser.

Desde mi adolescencia he querido cuidar mi salud, aunque no siempre lo he logrado, justamente por  elegir prioridades que, tal vez, no debieron ser tales. A pesar de eso, he logrado cruzar la barrera de los 77 años y dentro de pocas semanas cumpliré 78.

Durante los últimos años fui adquiriendo más conocimientos, que siempre llevaba a la práctica. Cuando miraba hacia atrás (hacia el pasado), me daba cuenta de que, a pesar de mis intenciones de llevar una vida sana, siempre había cometido errores y los trataba de subsanar. La corrección de errores iba acompañada (muchas veces) del desarrollo mismo de la sociedad, de la ciencia y de expertos autorizados en salud que daban distintas recomendaciones. Y había que elegir las que se podía considerar mejores.

Recomiendo, encarecidamente, que se abra los enlaces de más abajo. Hay muy buena información actualizada. Esta entrada tiene seis vídeos cortos.




Hasta hace poco tiempo tenía una salud de hierro, solo tenía problemas de próstata, que durante muchos decenios me afectaron considerablemente. Hacía ejercicios frecuentemente y me alimentaba bien, mejor de lo que hace la gran mayoría de la gente. Tenía mucha fuerza y suficiente musculatura para mi edad.  Podía caminar y correr largas distancias incluyendo escaleras y montañas (varias horas seguidas)  y levantar pesos grandes. Hoy apenas puedo escribir. Me duelen los dedos y debo descansar varias veces antes de continuar. Pero debo agradecer a la vida que estoy mejor que hace dos y hasta cuatro meses. Entonces no me podía levantar de la cama. Cualquier movimiento que hacía requería de mucho esfuerzo y el dolor me arrancaba quejidos, incluso gritos.

Por mucho que nos cuidemos, siempre hay peligros que amenazan nuestra salud, como he afirmado en muchas oportunidades. Ocurren accidentes que no podemos predecir, a veces los ocasionamos nosotros mismos por imprudencia o descuido. Otras veces somos atacados por virus o bacterias, como fue el caso del covid, una enfermedad que nunca me afectó, a pesar de haber estado muy expuesto, teniendo a personas enfermas muy cerca de mí, cuando era profesor de autoescuela. Mis defensas, inmunológicas en aquel entonces, eran muy firmes.

En el último tiempo he viajado muchas veces a Cuba, donde viven mi actual pareja y a mi hijo menor. Viajé a La Habana a principios de octubre del año pasado y regresé a principios de enero de este año. Tal vez no era el mejor momento, cuando una serie de virus transmitidos por los mosquitos Aedes aegypti y Aedes albopictus se estaba propagando por varias regiones de Cuba, empezando en la provincia de Matanzas (ver mapa, más abajo). Desde 1977 el dengue se repite cada año, ya es endémico. La Chicuncunya (o chicuncuña) apareció en Cuba, por primera vez, en 2014. De acuerdo a los informes sanitarios, esta epidemia ha sido la más grave de todas, porque, además de esta enfermedad, circulan varios tipos de dengue, también hay Sica y Oropouche (VER).

En mi caso, es posible que haya sido contagiado por dos o más virus distintos. Tuve la suerte de no ser afectado por el dengue hemorrágico, el más peligroso de todos y que puede ocasionar una muerte rápida, aunque el Chicuncunya también puede ocasionar la muerte.



Una de las razones por las que los vectores (mosquitos) se multiplican con rapidez y en grandes cantidades son los charcos de agua estancada a causa de las lluvias o rotura de cañerías de agua potable, algo muy frecuente en Cuba (por lo menos de lo que he visto en La Habana). En el barrio (San Miguel) donde yo vivía había gran cantidad de charcos y yo estuve trabajando para eliminar los que estaban más cerca. Lamentablemente, las autoridades no tienen medios necesarios para hacer esos trabajos y mucha gente carece de iniciativa, solo esperan que les llegue la ayuda desde arriba. En la televisión cubana y otros medios se hacen recomendaciones, pero falta insistir más claramente en que hay que suprimir los charcos. En cuanto a las recomendaciones de usar repelentes y ropa que cubra todo el cuerpo, eso no es muy viable. Los repelentes son tóxicos y pueden influir negativamente en la salud y sería necesario comprar grandes cantidades de esos productos que ni siquiera huelen bien. En cuanto a la ropa, cuando hace mucho calor sería insoportable usar pantalón largo y camisa a pleno sol. 

No obstante lo anterior, yo intenté cuidarme, utilizando camisa y pantalón largo por las mañanas y al atardecer, lo cual no fue suficiente. A unos diez días de llegar a Cuba aparecieron los primeros síntomas de chicuncunya: alta fiebre, que duró un par de días, debilitamiento total, con imposibilidad de moverme, dolores en músculos y articulaciones. Fueron pasando los días y los síntomas iban variando. A veces me podía levantar y sentía que ya me estaba curando. Luego volvían los dolores con mucha intensidad en los hombros, el cuello, las manos y los pies. Pasaban las semanas, los dolores iban y venían, y cuando creía que ya todo había pasado intentaba trabajar tapando charcos o en otros trabajos simples de agricultura. Entonces aparecían de nuevo los síntomas, algunos días se me hinchaba una mano, que llegaba a ser mucho más grande que la otra. Eso duraba casi una semana. Cualquier movimiento que hiciera o que alguien me tocara la parte afectada me podía hacer llorar de dolor. Luego ya no era tanto esa mano, eran los pies o uno de ellos o la otra mano o un codo. Luego el cuello u otra parte del cuerpo. De pronto, nuevamente en la cama, casi inmóvil. No me podía duchar solo, ni siquiera podía sostener una cuchara para comer. No podía beber agua y cuando me la daba mi esposa se me caía de la boca. No dormía más de una o dos horas seguidas. No dormía ni de noche ni de día. Cuando me era posible caminar no sabía donde estar. No me podía sentar, porque me dolía el coxis, no podía estar de pie ni me podía acostar. Todo, absolutamente todo me provocaba dolor. Durante muchos días ni siquiera podía usar el teléfono, tenía que pedir ayuda para enviar audios porque no podía escribir. Así pasó un mes... y después el segundo mes y hasta casi el tercero. Mis días y noches eran siempre iguales, iba y venía del dormitorio a la salita de estar, de ahí a la terraza y nuevamente a la cama, el mismo ciclo aquí y allá. A veces me aventuraba a salir al patio. Cuando me sentí mejor ya no intenté hacer absolutamente ningún trabajo, solo descansaba. Pero los dolores regresaban, de todos modos. 


A lo físico se sumaba lo emocional y sentimental. Me daba mucha tristeza cuando no podía jugar con mi hijo, ni siquiera lo podía abrazar, tampoco a mi pareja. Ella me comprendía, pero a un niño le cuesta más entender. Me daba miedo de que se sintiera rechazado por mí cuando él intentaba tocarme y yo por temor tenía que detenerlo. Lo tenía tan cerca y no lo podía tocar. Cuando los dolores mitigaban algo, a veces jugaba con él, pero no era nada fácil ni era muy frecuente poder hacerlo.

Grabé algunos audios para enviar a las personas en las que tengo más confianza, pero nunca los envié. Quería que se enviaran solo en caso de un posible fallecimiento. Quería explicar todo lo que me pasaba (o me había pasado), para que nadie supusiera otra cosa.

Regresé a Suecia el 10 de enero, después de un horrible viaje, haciendo escala en Estambul. Salí el día 9 de enero del aeropuerto José Martí. Pero estuve esperando desde el día anterior, porque no era posible viajar del centro de La Habana en la madrugada. El primer vuelo salió con retraso. El vuelo de Estambul a Estocolmo también salió con retraso. Fueron más de dos días en total, sin dormir, ni en el avión ni en los aeropuertos. Son siete horas de diferencia entre Cuba y Turquía. Y en Estambul esperé más de 10 horas. Por eso fueron dos días y no uno, si se ven solo las fechas.

La llegada a mi casa fué, también, dolorosa. Desde la estación de trenes hasta mi casa tardé más de media hora, caminando. Normalmente esa distancia se hace en solo cinco minutos. Tenía mal equilibrio y me dolían los pies. Tenía miedo de caer porque había mucha nieve y el suelo estaba resbaladizo. Al llegar a casa, no fui capaz de abrir la cerradura con la llave, Tuve que pedir ayuda a los vecinos. Luego vino el día siguiente y los otros días, un verdadero suplicio. En Cuba tenía a mi pareja que me ayudaba en todo. Sin ella no sé como habría sobrevivido. Aquí en Suecia no tengo a nadie. Preparar comida fue una misión casi imposible. No era capaz de abrir una bottella de agua ni una lata de conservas. Las cosas se me caían de las manos. Y seguía sin dormir más de una o dos horas seguidas. En Cuba nunca fui a un hospital, no me era posible caminar bien ni subirme a un vehículo. El hospital más cercano estaba lejos. La mayoría de mis vecinos también enfermaban y tenían síntomas similares, paro casi nadie fue al hospital. Además, los hospitales estaban saturados. Por otra parte, los médicos no podían hacer más que recomendar medicamentos antiinflamatorios. Había que dejar que los médics y enfermeros atendieran a los pacientes más graves, aquellos que tenían fiebres prolongadas o sufrían de diarrea.


Los virus no se pueden curar, solo aliviar algunos de sus síntomas. Un médico amigo me recomendó algo por teléfono. Eso y paracetamol fue lo único que tomé cuando ya habían pasado un par de semanas. Apenas llegué a Suecia reservé una cita para ir al médico, pude hacerlo a las dos semanas. Ir a emergencias habría sido muy difícil, esperar muchas horas (a veces puede ser una noche entera) antes de ser atendido) y es muy caro. En la consulta, el médico no sabía  qué era chiquincunya. Le tuve que mostrar una página de la OMS, en internet para que pudiera entender lo que me pasaba. De todos modos, me recetó antiinflamatorios. El mismo día me tomaron muestras de sangre, que dieron resultado negativo. Volvió a pasar el tiempo y yo trataba de dormir, sin conseguirlo. No podía salir por temor a caerme a causa del mal equilibrio y los dolores. Después de tres semanas empecé a recuperarme. Poco a poco empecé a salir a la calle, primero a comprar comida. Mis vecinos me ayudaron a llevarla hasta mi departamento el primer día que salí a comprar. 

No sé como logré llegar a casa, deteniéndome a descansar continuamente porque mis manos no tenían fuerzas. El problema de las manos continúa hasta hoy, pero no me duelen como antes. El resto del cuerpo está bien, aunque me dan dolores en los pies y en los hombros, cuando duermo por la noche. Durante las últimas dos semanas he logrado caminar más rápido y he hecho ejercicios de fuerza.

Ya sé que esta narración es larga, pero quiero explicar bien lo que ha sucedido y mis conclusiones de por qué la enfermedad me afectó tanto y cómo me estoy recuperando en forma satisfactoria en corto tiempo. Cada paciente evoluciona en forma distinta. Sé de gente que aún tiene secuelas, después de varios años. No se trata únicamente de haber sido contagiado por el virus, se trata de por qué me afectó más que al promedio. Para eso hay que saber qué pasó antes de mi viaje a Cuba. 

Durante muchos meses estuve trabajando en un oficio muy duro y no me alimentaba bien. Había que trabajar la mayor cantidad posible de horas, porque el trabajo es mal remunerado. Antes, cuando trabajaba de profesor de autoescuela (que, además lo hacía como autónomo) tenía buenos ingresos. Esos ingresos bajaron a la tercera o cuarta parte cuando cambié de oficio y de ser autónomo a trabajar como asalariado. Durante ese tiempo perdí una gran parte de mi masa muscular, bajé mucho de peso. Creo que eso contribuyó, en parte, al debilitamiento de mi sistema inmune, porque no tuve tiempo de entrenar, como hacía antes de ese trabajo y porque tampoco recibía los nutrientes necesarios, con una dieta balanceada y en varias ocasiones al día. Comía en casa por las mañanas y en la noche, para ahorrar dinero. No soy muy entusiasta de comer en restaurantes ni comida rápida de las gasolineras, aunque lo hice algunas veces.

Lo importante, ahora, es que me estoy recuperando, aunque en forma lenta. Después de todo lo pasado, he sentido una alegría inmensa con cada uno de los logros en mi recuperación, como caminar con suficiente equilibrio y cada día más rápido. Ahora he vuelto a correr, incluso subiendo escaleras. Lo primero fue caminar, luego hice ejercicios suaves. Poco a poco los fui intensificando. Todos mi cuerpo reaccionaba positivamente, menos las manos. Estas me dolían  (y me duelen aún) sobre todo al coger o sujetar  algo con ellas. Pero avanzo un poco cada día.

Entreno, más que nada al aire libre, en sitios cubiertos de nieve y a muchos grados bajo cero  (porque es invierno) . Es una experencia maravillosa que no mucha gente disfruta. Eso sí, siempre lo hago muy abrigado y con guantes. También entreno, desde hace unos días, en un gimnasio que cuenta con piscina y sauna. Empecé a nadar, algo que no hacía desde hace muchos años. La natación y el sauna me han ayudado  mucho y gracias a ello ya duermo hasta seis horas seguidas, algo que no lograba desde hace mucho tiempo. Cuando era joven, la natación y el sauna me ayudaron a curar un lumbago terrible que me afectó durante varios años. Dejé de nadar, por falta de tiempo y por temor al frío cuando se pasa de la piscina a las duchas y vestuarios. Eso lo he solucionado utilizando una toalla grande para pasar de una sección a otra.

Pido disculpas a mis lectores por hablar tanto de mí mismo. No es esa la intención. Lo que he querido es compartir una experiencia que puede servir como dato o como referencia y así entender mejor mis anteriores y futuras entradas sobre salud y cómo algunos consejos van cambiando o evolucionando, adaptándose a esta nueva era digital.

Mapa de Cuba. Matanzas está muy cerca de La Habana.

ENLACES:







Nota del 21de febrero, 2026, algunas aclaraciones:

1.- El vídeo del automóvil azul es de cuando tenía autoescuela.
2.- Olvidé escribir que, además de los dolores, se originaban (y ocurre hasta hoy, aunque en menor grado) muchas hinchazones y algunas deformaciones. Tres dedos de mi mano derecha no se pueden estirar completamente, uno de ellos está torcido. Esos dedos son los que más duelen cuando escribo o cojo alguna herramienta o utensilio, al mismo tiempo que hago fuerza.
3.- Ayer tuve que comprar tazas y platos. Los primeros días, cuando llegué a Suecia, se me caían de las manos y se rompían. 
4.- Cuando entreno al aire libre o en el gimnasio, he tenido que hacerlo con los pesos mínimos al comienzo y aún hay aparatos que no puedo usar.  Si antes podía levantar 90 kilos con algún aparato, ahora ni siquiera puedo levantar 20. El primer día ni siquiera 10. Lo mismo ocurre con los estiramientos, no soy capaz de hacer algunos ejercicios que antes eran muy fáciles para mí.
5.- Cuando me recupere completamente (si lo logro algún día) escribiré un nuevo artículo sobre este caso (que resultó ser mi caso).

Nota del 6 de marzo, 2026.

Nunca he sido entusiasta en usar medicinas. Las he tomado únicamente cuando me las ha recetado un médico. Cuando tuve consulta médica, en enero, se me recetó Naproxeno. Pero el médico no me dijo hasta cuando debía hacerlo, solo que debería tomar tos tabletas al día. La caja tiene 100 tabletas de 500 mg. Sin embargo, me he dado cuenta de que el medicamento me ocasionaba problemas intestinales que antes no había tenido. Ayer decidí no tomar más el medicamento. No tiene sentido seguirlo tomando y esperar que que me lo diga el médico. Con las tabletas que tomé entes, en Cuba, sumando las que he tomado en Suecia fueron más de 80 tabletas durante 40 días. La próxima consulta puede ser dentro de tres semanas. No sé si esa tabletas me han ayudado mucho, posiblemente podría haber tenido los mismos resultados sin ese medicamento. Aún tengo dolores pero no de la misma intensidad que hace algunas semanas. Creo que los ejercicios de musculación y la natación me han ayudado más. También me he dado cuenta de por qué tengo más afección en una mano que en el resto del cuerpo. He recordado que en esa mano tuve una herida cuando tenía unos17 años y trabajaba en la construcción. La artritis provocada por el virus con el que fui contagiado ataca más las articulaciones que fueron más dañadas anteriormente. En el accidente de mi adolescencia quedaron un par de dedos colgando, lo que se solucionó con cirugía. Son esos dedos en los que he tenido más dolor, hasta ahora.

Si veo que los síntomas disminuyen volveré a escribir sobre ello. He encontrado algunas páginas que se refieren a este problema:




Sobre la afección de zonas más dañadas anteriormente no he encontrado información en Internet, pero sé que hay estudios coíentíficos que corroboran lo que he dicho antes.