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| Pero, peligroso! |
En las dos partes anteriores de esta serie de cinco artículos he descrito el desayuno y la merienda matinal. En esta ocasión me referiré a un almuerzo saludable. Antes he dicho que lo más importante es el orden en el que ingerimos nuestros alimentos, aunque la cantidad y la frecuencia también se deben tener en cuenta.
Durante largo tiempo nos han hecho creer que debemos comer tres veces al día y en grandes cantidades en cada ingestam, sobre todo en el almuerzo. Eso deja un vacío de varias horas entre una y otra comida. Desde hace un par de siglos se dio suma importancia al azúcar refinada, que ha servido para fabricar todo tipo de bollerías, tartas y golosinas (últimamente disfrazadas de golpes energéticos o proteicos), de bebidas con o sin gas, de jugos o zumos con muy escaso valor vitamínico (a pesar de la publicidad con la que se los promueve). En esas circunstancias el hambre ocasionada por las grandes pausas entre las comidas conduce a la gente a recurrir a esos productos azucarados o salados.
Recuerdo que cuando era niño, a la salida de las escuelas había vendedores ambulantes que ofrecían todo tipo de golosinas. Además, los padres de esos niños ponían en sus mochilas queques, magdalenas o galletas y los muchachos comían en los recreos e incluso mientras asistían a sus lecciones en el aula. En muchas escuelas estaba prohibido comer durante las lecciones, pero una galletita o un bombón eran muy fáciles de ocultar.
Hay galletas de sabores exquisitos con exceso de harina y otros ingredientes refinados, con nombres muy llamativos que sugieren que son saludables y saciantes. La gente se atiborra de ellas y las come a distintas horas del día, a veces reemplazando a las comidas normales. En cuanto a la sed, hay bebidas con sabores muy variados (gran parte de ellas con ácido carbónico), que han inducido a la gente a recurrir a ellas a distintas horas el día y bajo cualquier pretexto, el principal: resfrescarse. También, muchas veces, como parte de una actividad social. Si a esas bebidas se les pone hielo, se las hace aun más atractivas (VER1, VER 2).
Hay gente que tiene fuerza de voluntad y no come entre el desayuno y el almuerzo. Pero es muy difícil no hacerlo cuando pasan más de cuatro horas. Según la ley, en muchos países (como en Suecia) se hacen pausas por cada hora de trabajo. Esas pausas se usan para fumar, tomar café y/o comer algo. Eso es lo mismo que "picar" distintas cosas. Mucha gente no resiste a la presión social e imita a otra en esas costumbres. No es fácil decir no cuando te ponen una bandeja con brillantes bollos y tazas de humeante y fragante café ante tus ojos.
En lugar de una comida abundante en el almuerzo es conveniente que sea una cantidad parecida a la del desayuno.
Hay muchas variantes que incluyen infinidad de alimentos que nos permiten variar la dieta. Se puede volver a repetir lo mismo que en un desayuno o merienda, tratando de incluir otros cereales, legumbres, huevos, carne, etc. Lo importante es evitar los productos extra procesados y sobre cocinados. Si en el desayuno o en la merienda matutina hemos comido frijoles con arroz, por ejemplo, en el almuerzo se pueden reemplazar por garbanzos, lentejas o habas con mijo o sorgo. Para quienes desean incluir proteínas animales pueden elegir entre carne roja (preferentemente cocida), carnes magras (conejo, pollo u otra ave). También se puede elegir algún tipo de pescado como la merluza, atún, salmón, caballa u otro. Todos ellos cocidos, en primer lugar (nunca crudos). Los crustáceos también son una buena opción. Se deben evitar los embutidos, ahumados y salados. Por supuesto que conviene completar con verduras suavemente cocidas (como apio, tomate, brécol, repollo, espinaca y calabaza) o crudas (como rábanos, calabacines, lechuga, ajo, cebolla, jengibre y aguacates). Hay verduras que se pueden ingerir cocidas o crudas, como cebolla, zanahoria y calabacines.
Otros alimentos que se pueden incluir en nuestras comidas son los germinados de cereales, semillas y algunas legumbres, algo sobre lo que escribí varios artículos hace muchos años. En esta época de lucha por la preservación del ambiente, son un buen complemento (VER). Mis alimentos preferidos para germinar (los que dan mejor resultados) son las lentejas, la linaza y los frijoles mungo. Ver fotos:
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